España aprobó los matrimonios del mismo sexo en 2005. Pero una norma como esta no evita curiosas lagunas y, por ejemplo, en Villatorres, el registro de parejas de hecho está recién aprobado. El pleno lo impulsó por las necesidad de algunos vecinos de regularizar su situación alegal.

Sebastián López (IU) llegó a la Alcaldía de Villatorres en mayo de 2011. No llevaba mucho en el cargo y sus funcionarios, más de una vez, le planteaban una cuestión: “Han venido unos vecinos a inscribirse como parejas de hecho y no pueden, porque no tenemos registro”. Es solo una inscripción en un papel, se ponen los nombres de las dos personas que conforman esta unidad, los solicitantes se quedan con una copia y la Administración local con otra, se tarda minutos en realizar este simple trámite. Lo malo, reconoce el regidor, es no tener la posibilidad de hacerlo.

 

Por eso, al constatar que había parejas que vivían en una situación “alegal”, según las palabras del responsable municipal, se dieron todos los pasos necesarios para crear el registro de parejas de hecho. El pleno lo aprobó, por unanimidad, el 23 de febrero. Se da la paradoja de que, desde finales de los noventa del siglo pasado y principios del presente siglo, la norma ya está desarrollada por comunidades como la catalana o la andaluza, que fueron pioneras. En 2005, en España, se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo que situó al país a la cabeza de las libertades civiles de todo el mundo, pero, a pesar de ello, “entre unas cosas y otras”, el Ayuntamiento de Villatorres no tenía desarrollada esta ley en el ámbito local. Al hacerlo, se facilita la vida a muchos vecinos. Una de ellas, una ciudadana rumana,  si no es por el registro, no podía beneficiarse de un tratamiento médico. Es tan sencillo como que no cotiza lo suficiente en la Seguridad Social. Al no reconocer la ley que tiene un compañero sentimental que sí ingresa a las arcas del Estado con regularidad, la sanidad pública no la puede ayudar para un tratamiento.

“No queríamos mudarnos del pueblo, él tiene trabajo estable y estamos bien aquí”, deja claro Adriana, con alivio, tras conocer que, al final, su situación se normalizará. Para lograrlo, ya ha acudido varias veces a la sede municipal para inscribirse como pareja de hecho tan pronto como sea posible. Como a estos extranjeros afincados en este municipio próximo a Jaén, la normativa municipal reconocerá, al menos, a otras tres “familias”, tanto heterosexuales como homosexuales, precisa el alcalde, que confía en que, cuando se conozca que existe el registro, sean más ciudadanos los que se inscriban.

VIERNES, 30 DE MARZO DE 2012 EN DIARIO JAEN

José Rodríguez Cámara/Jaén

 

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